miércoles, 22 de febrero de 2012

Te dejé partir.

A pesar del tiempo que ha transcurrido, a pesar de la distancia que pusiste entre nosotros, aun sigo conociéndote como a la palma de mi mano. Conozco cada uno de tus gestos, cada mirada, puedo adivinar cada una de tus palabras.
Supe al instante cuales eran tus intenciones con a penas escuchar el tono de tu voz, pero no podía complacerte! después de todo el daño no podía rendirme así a tus pies! como asegurabas lo haría.
Me llené de valor, respiré profundo y sin mirarte a los ojos a penas pude rechazarte y pronunciar un adiós que aunque me quemaba por dentro, me hacía sentir valiente al poder por primera vez decirte que no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario